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Con el nacimiento de las diferentes organizacio- nes indígenas en la Sierra Nevada, se abrió un espacio de representatividad al interior de cada uno de los pueblos, la Confederación Indígena Tayrona –CIT–, representaría al pueblo Arhuaco, la Organización Gonawindua Tayrona –OGT–, re- presentaría al pueblo Kogui, Arhuaco y Wiwa del Magdalena, la Organización Wiwa Yugumaiun

Bunkwanarrúa Tayrona –OWYBT–, al pueblo Wiwa y Kogui del Cesar y la Guajira y la OIK re- presentaría al pueblo Kankuamo. Esta represen- tatividad era reconocida al interior de cada uno de los pueblos de la Sierra, pero se necesitaba un espacio más fuerte de unidad, coordinación y de autonomía de los cuatro pueblos para la in- terlocución política con los gobiernos nacional y departamental. Esta instancia debería posicionar las decisiones políticas conjuntas en temas terri- toriales y otras políticas públicas a implementar en la Sierra; además del manejo propio por parte de cada organización de los temas de justicia, cul- tura y tradiciones, autonomía, etc.

La necesidad de crear un espacio conjunto de los cuatro pueblos, se hizo más notable a partir del año 1996 cuando el Gobierno Nacional asumió como política nacional un documento amplia- mente conocido en la región llamado Plan de De- sarrollo Sostenible de la Sierra Nevada de San- ta Marta (PDS). Este documento fue elaborado a partir de diversos talleres donde se plantearon los problemas y las soluciones de los diversos sec- tores que habitan en la Sierra. Aunque en estos talleres los indígenas participaron, esta participa- ción no fue representativa, ya que sólo asistió una parte de las comunidades que no eran los repre- sentantes legales de los cuatro pueblos. Por esta razón, cuando las autoridades tradicionales co- nocieron el PDS, consideraron que el documen- to no recogía el pensar de los pueblos indígenas, y decidieron consignar este pensamiento en un documento que sería expuesto ante el Gobierno Nacional.

Con el objetivo de analizar más a fondo y com- prender las implicaciones que este plan tendría en la Sierra, las organizaciones decidieron agrupar- se. Esta fue una tarea fácil a la hora de concertar entre los cuatro pueblos, ya que se reconocía la unidad que siempre ha existido alrededor de una historia común. La Ley de origen apela a esa uni- dad y al trabajo conjunto de los cuatro mamos de la Sierra.

La decisión de conformar el Consejo Te- rritorial de Cabildos se dio en diciembre de 1999 en el asentamiento kogui de Bongá. Fue necesa- rio hacer cuatro reuniones previas y la consulta tradicional en el sitio conocido como Cañaveral. De ahí salió el aval para la creación del CTC y el reconocimiento de los mamos kankuamos, Nar- ciso y Amiro que luego tuvieron que formarse en algunos elementos de la parte tradicional26.
Teniendo en cuenta lo anterior, las organizacio- nes indígenas deciden en noviembre de 1999 realizar una declaración conjunta en el cual se decide lo siguiente: “Las cuatro organizaciones indígenas deciden conformarse en aras de la uni- dad del pensamiento indígena de la Sierra, en un Consejo Territorial de Cabildos para afianzar el proceso unificador de los cuatro pueblos y para la construcción de la entidad territorial indígena. Este Consejo será un ente rector y regulador de los programas, proyectos, acciones y actividades que se propongan para el territorio tradicional y ha de ser el único vocero a la hora de interlocutar con el Estado en torno a los problemas y asuntos globales que afecten al territorio tradicional indí- gena de la Sierra”27.
En este espacio, las organizaciones indígenas agrupadas en el CTC presentarán acciones, pro- puestas, espacios políticos, alternativas, y solu- ciones realmente posibles en el marco de una relación intercultural y de adecuación de las ins- tituciones del Estado, de la sociedad nacional y de las organizaciones indígenas, que les permitan avanzar significativamente en el corto y mediano plazo hacia el sueño que todos tenemos para la Sierra Nevada: conservarla y recuperarla para las futuras generaciones2